Rafael Sánchez Ferlosio escribió su novela el Jarama entre 1954 y 1955, una obra que parece emblemática de la literatura posguerra y del realismo social. La narrativa alterna entre dos grupos de generaciones diferentes, una pandilla de jóvenes de Madrid y un grupo de personas de la generación más vieja. Este grupo de jóvenes españoles son del ‘proletariado urbano’ (Benito Lobo, 2000: p 193), todos de la clase media baja y quienes pasan sus semanas trabajando en Madrid. Después de la guerra civil y durante el régimen franquista, los españoles no tenían mucha esperanza ni motivación. De esta manera, el Jarama tiene éxito narrando la realidad de aquella época, en que estos adolescentes representan la vida cotidiana tediosa de la sociedad española y la falta de ilusión en sus vidas. Voy a concentrarme en la representación del tiempo, la narrativa de la obra, los protagonistas y unos símbolos empleados.
Para comenzar, la acción en la novela transcurre en un período condensado de tiempo de sólo dieciséis horas. En este período, se puede decir que, a excepción del fin de la obra, no hay un montón de acción ni una trama extensiva y Riley lo afirmó cuando escribió ‘nada ocurre que en la vida real pudiera considerarse memorable.’ (Riley, 1963: p 202) En vez, la narrativa enfoca en el diálogo y las conversaciones cotidianas de los jóvenes. Aparte del diálogo hay descripciones mínimas del compartimiento y las reacciones de los personajes. Evidentemente, Ferlosio lo ha hecho deliberadamente a fin de que la narrativa sea una representación directa de la monotonía y el tedio en las vidas de estos adolescentes que vivían en una sociedad oprimida. En El Jarama, estos adolescentes madrileños van al río para que pueda olvidar la falta de ilusión y motivación en sus vidas. El domingo es el único día donde pueden relajarse sin pensar de la realidad de sus vidas que son monopolizadas por sus rutinas diarias. Por lo tanto, el tiempo libre es algo muy raro para ellos y es necesario que utilicen estos momentos preciosos sabiamente. Ferlosio emplea la imagen de un reloj para simbolizar el tiempo como una fuerza de control y como algo que inhibe los jóvenes a vivir plenamente. Cuando Miguel mira su reloj, Zacarías dice ‘¡Loco, estás loco tú ahora jugar con esos instrumentos! ¡Eso es la muerte niquelada!’ (Sánchez Ferlosio, 2015: p 329) De esta manera, el reloj es un símbolo la falta de libertad en la vida y la presión constante del tiempo. Los jóvenes al lado del río quieren vivir el momento y el hoy, mejor que preocuparse por el inminente regreso a sus vidas dominadas por el trabajo mundano.
A lo largo de la novela, los acontecimientos y la acción siempre ocurren en el presente. Los eventos pasan en el orden cronológico, no son retrospectivas tampoco refieren a eventos que pasan en el futuro. Gómez Ávila dijo ‘Nadie asimila el pasado en el presente, ni se proyecta hacia el futuro. (Gómez Ávila,1988: p 97) Todos están apabullados por el tedio.’ La realidad de sus vidas deprimentes significa que los jóvenes no tienen muchas ganas del y por lo tanto no vale la pena pensarlo. Por lo que a ellos respetan, sus perspectivas y oportunidades no van a cambiar y por lo tanto, vivir en el momento parece más fácil y realista. Por ejemplo, cuando uno de los adolescentes Miguel dice ‘!que demonios de cavilar y echar cuentas con el mañana puñetero!… Esa es la vida y nada más.’ (Sánchez Ferlosio, 2015: p 214) Es como el tedio completamente ha superado de sus vidas, similarmente a la situación actual en aquel entonces; la autocracia de Franco y la represión impuesta a la sociedad.
Además, no se puede decir que hay un protagonista explícito en la novela y en vez Ferlosio da detalles de numerosos personajes. Aunque el punto culminante de la novela consista en la muerte de Lucita, cuando se ahoga en el río, no es decir que es el protagonista en la novela. En vez, José Corrales Ogea sugiere que ‘El gran protagonista de esta obra es el aburrimiento.’(Corrales Egea, 1971:p 73) Creo que Ferlosio lo hace para reiterar la realidad del problema más evidente en España de los años cincuenta; la monotonía de la vida bajo la dictadura. Metafóricamente, Lucita y sus amigos han tenido que mantenerse al margen en la narrativa y han tenido que aceptar el tedio que controla a sus vidas. De manera similar, después de la muerte de Lucita, aunque estos jóvenes hayan visto un incidente terrible antes de sus propios ojos, sus actitudes hasta la vida no cambia. Ricardo Gullón dijo que ‘es como si una piedra cayera en el agua: agitación pasajera, ondas concéntricas, luego, en seguida, todo vuelve a ser como antes.’ (Gullón,1975: p 3) A pesar del hecho de que la muerte fue impactante y chocante para estos jóvenes y los habitantes del pueblo, sus reacciones no revelan mucha emoción y en vez, aceptan rápidamente lo que ha pasado y sus existencias aburridas y limitadas continúan como lo había hecho antes de la muerte. Por ejemplo, un amigo de los jóvenes, Lucas, cuando oye las noticias, pregunta ‘nosotros no bajamos..¿para qué?’ (Sánchez Ferlosio, 2015: p 373) Me parece que lo trata como si nada importante hubiera sucedido y preferiría volver a Madrid para continuar con su propia vida. Es como estos jóvenes están acostumbrados a la realidad de la muerte a causa de la sociedad que viven y nada les afecta. Igualmente, cuando los habitantes del pueblo descubren las noticias de la muerte de Luci, no les sorprende y podría decir que lo ven como un resultado positivo. El hombre de los zapatos blancos dice que ahora Luci ‘no padece, se quitó el cuidado, !fin!’ (Sánchez Ferlosio, 2015: p 379) La cita nos muestra que la generación vieja también denota la muerte cierta trivialidad. Ferlosio quiere enfatizar que la ciudadanos están tan hartas de la sociedad en la que viven y el sufrimiento que encarna la realidad. Estas realidades han agobiado a los personajes hasta el punto que sus únicos sentimientos son del resentimiento y de la resignación para el monótono de la vida diaria. Están conscientes que el cambio significativo en la estructura social es imposible entonces la muerte no parece tan desagradable.
A lo largo de la obra, Sánchez Ferlosio emplea el símbolo del vino para reproducir la realidad de las vidas de estos jóvenes. Luis Cuadrado dijo que los adolescentes ‘muestran unos deseos incontenibles de eludir la dolorosa realidad que los atenaza.’ (Hernando Cuadrado, 2005: p 381) El alcohol, para ellos, representa una forma de escapismo de la realidad de sus vidas y crea una sensación de felicidad que siempre anhelan. Por lo tanto, mucho del día se pasan hablando del vino además de bebiéndolo, como si tuviera un poder mágico. Un ejemplo de una escena donde el vino domina el diálogo es cuando Lucita y Tito están interrogando a Daniel sobre sus razones de beber tanto. Daniel dice ‘Mandarmelo, nadie. Yo que tengo precisión de ello. Qué hacemos aquí, si no?’ (Sánchez Ferlosio, 2015: p 219) y más tarde Lucita viene a la conclusión ‘bebes para olvidar.’ (Sánchez Ferlosio, 2015: p 219). Aunque los jóvenes sepan que este sentido de alegría será efímero, lo que buscan es una manera de olvidar sus vidas monótonas. De manera parecida, antes de ahogarse y después de haber bebibo demasiado vino, Lucita dice ‘la media trompa, simpatía de prestado. Cuando se pase, se acabó. En cuanto que baje el vino, vuelta a lo de siempre, no nos hagamos ilusiones.’(Sánchez Ferlosio, 2015: p 277) Creo que aquí Ferlosio presenta Lucita como una portavoz para los jóvenes que vivían bajo el régimen franquista. No estaban ingenuos sobre sus perspectivas en la vida pero al mismo tiempo sabían que no podían cambiar sus vidas. Por lo tanto, me parece que Luci se vuelve una víctima de sus propios deseos porque no habría nadado en el río si no hubiera estado borracha del vino. Sus esfuerzos para olvidar su realidad deprimente resultan contraproducentes e irónicamente, en vez de volver ‘a lo de siempre’ como anticipa, muere. Creo que este acontecimiento es la representación perfecta la sociedad injusta que Ferlosio quería retratar y el hecho que la vida era una batalla perdida.
Para concluir, es obvio que El Jarama es una representación clara de la realidad de la vida en España en los años cincuenta. Emplea una narrativa abundante de diálogo para lograr una cuenta auténtica y realista, donde la sociedad es presentada a través de los ojos de estos adolescentes de aquella época. Ferlosio en sí mismo describe la novela como ‘Un tiempo y un espacio acotados. Ver simplemente lo que sucede allí.’(Villanueva, 1973: p 65) Su propósito principal con esta obra fue para adquirir conocimiento de la realidad de la sociedad tediosa a causa de la subyugación de la dictadura de Franco. Ferlosio presenta el aburrimiento como una fuerza omnipresente en las vidas de los jóvenes y utiliza una gama de imágenes cotidianas como el reloj y el vino como símbolos de su opresión y la imposibilidad de cambiar sus vidas.