4. Actitudes ambientales
En las ”ltimas d”cadas, la contaminaci”n ambiental ha sido foco de preocupaci”n por los crecientes riesgos de la salud y la calidad de vida de las personas y seres vivos. La salud ambiental comprende los aspectos de la salud humana, determinados por factores ambientales que pueden afectar de manera contraria la salud de la presente y futuras generaciones.
Los problemas ambientales que afectan la salud, no s”lo tienen que ver con la falta de habilidades de las autoridades para proteger el entorno, como el inadecuado manejo de la basura, la deficiente administraci”n de los recursos naturales, entre otros, sino tambi”n con las actitudes y comportamientos de cada uno de los individuos en la comunidad. (Marco Rivera-Jacinto, septiembre, 2009).
Los problemas ambientales se presentan tanto en el nivel nacional como en el internacional, sin que se puedan resolver, a causa de que los intereses de pocos, est”n antepuestos a las necesidades de todos. Adem”s, ”stos se manifiestan de manera trascendente y general, como por ejemplo: el deterioro de la capa de ozono, el efecto de invernadero, el cambio clim”tico, sin que sea tangible el problema para la poblaci”n y sin la debida participaci”n activa y decisiva de la comunidad ante sus problemas. (Castillo, 2010)
De tal manera, el deterioro ambiental se empeora debido a las apetencias del sector privado y p”blico por los recursos naturales como el agua, el suelo, la tierra, el bosque y los minerales. El sector p”blico se muestra incompetente y, en general, apoya al sector privado. Se agravan los problemas ambientales y el gobierno no cuenta con dispositivos eficientes de control, ordenamiento f”sico, jur”dico y operativo para lograr un manejo sostenible de estos recursos.
Pato y Tamayo (2006) citados por (Murillo, 2013) exponen lo siguiente Cada ser humano, a lo largo de su historia de vida, construye su propio repertorio de valores individuales, los cuales determinar”n su acci”n sobre el ambiente. Estos no solo afectan el comportamiento, sino tambi”n las otras variables, mostrando un modelo jer”rquico de relaci”n en la tem”tica ambiental: valores-actitudes-comportamiento.
Desde la Psicolog”a Ambiental, Holahan (1991), citado por (Marco Rivera-Jacinto, septiembre, 2009) las defini” como ‘los sentimientos favorables o desfavorables que se tienen hacia alguna caracter”stica del medio o hacia un problema relacionado con ”l’.
Parece evidente que el comportamiento pro ambiental es multifac”tico y tratando del tema en la infancia todav”a hay m”s aspectos a considerar, desde su formaci”n, hasta los contextos de aprendizaje y de sus pr”cticas. Es posible discutir el proceso de aprendizaje de actitudes y comportamientos pro ambiental en la infancia teniendo en cuenta los sitios donde este ocurre y c”mo ocurre. Es importante considerar la manera como el sujeto adquiere su conocimiento acerca del medio ambiente para luego manifestar su disposici”n por ejecutar sus comportamientos pro ambientales Corral-Verdugo, 1(2001) citados por (Francielli Galli, 2013).
(Francielli Galli, 2013) Citan un estudio llevado a cabo por Aaron y Witt (2011) han centrado su preocupaci”n en describir las percepciones acerca de la naturaleza de ni”os de centros urbanos. Los resultados sugieren que los ni”os poseen maneras diferentes de percibir la naturaleza y eso recae sobre sus preocupaciones acerca de ella. Los ni”os que tienen m”s contacto con la naturaleza presentan una preocupaci”n m”s real y concreta acerca de los da”os hacia la naturaleza. Considerando la carencia de naturaleza en los grandes centros urbanos, los autores enfatizan la necesidad de promoci”n de pr”cticas medio ambientales en el ”mbito escolar favoreciendo la formaci”n de actitudes positivas hacia el medio.
Por otro lado (CATALINA VARGAS RAMOS, 2011) refiere lo siguiente actualmente la educaci”n ambiental tiene como objetivo fundamental formar ciudadanos comprometidos, que tengan ”tica ambiental y que puedan comprender la relaci”n que existe entre el ser humano y el medio ambiente. De igual forma el de informar acerca del ambiente y de todos sus problemas para una toma de decisi”n correcta, buscando un equilibrio entre las necesidades a largo o corto plazo. Pero para tener una educaci”n ambiental primero debemos de tener un sistema educativo, dirigido a formar valores, actitudes, y conductas dirigidas a favor del medio ambiente.
La apuesta de una educaci”n ambiental medi”tica y conciliadora entre las actitudes y las conductas de los seres humanos hacia el ambiente, se ha concebido desde hace algunos a”os. En 1975, en el Seminario Internacional de educaci”n ambiental en Belgrado se propuso el t”rmino de educaci”n ambiental como una herramienta metodol”gica centrada en la adopci”n de actitudes frente al entorno que nos rodea (Milena Paola Mendieta Hern”ndez, 2014).
Aunque el hecho de tener una cultura ambiental no garantiza un cambio en el comportamiento humano en beneficio del ambiente, varios estudios han mostrado que existe una relaci”n positiva entre el nivel de cultura ambiental de una persona y la probabilidad de que realice acciones ambientalmente responsables, An”nimo (1998) citado por (SB Sosa, 2010). Por ello se considera que elevar el nivel de cultura ambiental de la poblaci”n debe ser una prioridad, pero en nuestro pa”s se desconoce hasta qu” punto la educaci”n est” contribuyendo a formar ciudadanos ambientalmente responsables. Esto es particularmente importante en el nivel superior donde las instituciones tienen la responsabilidad de preparar a los estudiantes para enfrentar de manera cr”tica las nuevas preocupaciones, las problem”ticas y los conflictos sociales y ambientales del mundo contempor”neo (SB Sosa, 2010).
Por otro lado (Caur”n Alonso, Morales Hern”ndez, & Solaz Portol”s, 2012) exponen lo siguiente, para producir un cambio de actitudes hacia un modelo de Desarrollo Sostenible es condici”n necesaria la adquisici”n de un conocimiento profundo de los fen”menos ecol”gicos y ambientales, integrados con aspectos socioecon”micos y morales sobre los que fundamentar criterios razonables.
Educar como proceso permite la construcci”n, la reconstrucci”n y la reflexi”n de conocimientos,
Conductas de valores y el desarrollo de las capacidades individuales y colectivas. La educaci”n como mecanismo de adaptaci”n cultural del ser humano al ambiente, se ha mostrado poco cr”tica con respecto a las actitudes y comportamientos ambientales. Es necesario redimensionarla, mediante el impulso de una acci”n formativa dirigida al cambio actitudinal y la modificaci”n de comportamientos colectivos. El crecimiento moral se facilita cuando se aprovechan las situaciones de conflicto o lo que afecta a las personas, y que las obliga a tomar partido. Trata de que el individuo cuestione sus ideas y conductas, que critique sus creencias-valores y los de su grupo social. Caduto, 1992; Puig Rovira, 1992 citados por (Castillo, La importancia de la educaci”n ambiental ante la problematica actual, 2010).
La causa subyacente de esta situaci”n puede encontrarse en el hecho de que la educaci”n ambiental no goza en la pr”ctica de un estatus prioritario en las instituciones de educaci”n superior, ni en la sociedad en general, aunque sea considerada como un tema importante tanto por estudiantes como por maestros. Esto tiene como consecuencia que la cultura ambiental que obtienen los j”venes sea poco profunda e insuficiente para conducir a decisiones y acciones acordes con una cultura de sustentabilidad. Aunque los estudiantes aprenden a tener actitudes ambientales positivas, no logran una comprensi”n profunda del funcionamiento de los ecosistemas, por lo que no vinculan el impacto del consumismo y el aumento demogr”fico con el creciente deterioro ambiental y tampoco tienen la motivaci”n necesaria para modificar su comportamiento. (SB Sosa, 2010).